"Ciencia, Tecnología e interacciones sociales"

La ciencia y la tecnología en el cambio de las relaciones sociales

  1. La televisión en el México de hoy
  2. En el mundo de Internet

 

 

 

 

 

La televisión en el México de hoy

Uno de los procesos sociales más significativos del siglo XIX fue sin duda la aparición y desarrollo de la radio y la televisión como medios masivos de comunicación. En México, las transmisiones por parte de estaciones comerciales tuvieron sus inicios en 1930, en el caso de la radio, y en 1950, en el caso de la televisión. Desde esos momentos, los
nuevos medios dejaron de ver que sus capacidades de comunicación superaban notablemente las de cualquier otro medio que operara en aquel momento, como la prensa o el telégrafo. Los medios electrónicos podían llegar de manera
instantánea –literalmente a la velocidad de la luz- y simultáneamente a miles de personas ubicadas en lugares distintos y no exigían de sus receptores el ejercicio de ningún tipo de habilidad o actividad específica, como podría ser leer o salir de la casa para comprar un periódico o enviar un telegrama. Uno de los usos más evidentes que estos medios tuvieron en sus inicios fue el de instrumentos de difusión de publicidad comercial, que por primera vez permitía utilizar sonidos e imágenes en el proceso de convencer a los potenciales consumidores de las virtudes de distintos productos. Su potencialidad de comunicación iba mucho más allá de la simple transmisión de información. Dadas sus distintas características, la radio y la televisión rápidamente exhibieron su capacidad para orientar las opiniones e incluso los gustos y las preferencias de distinta naturaleza de su auditorio. No se trataba simplemente de instrumentos de información, sino de una nueva voz social 72 escuchada, vista y atendida con un elevado grado de confianza en sus mensajes y, por tanto, con una gran influencia en la sociedad. Desde un principio, estas potencialidades fueron entendidas y tomadas en cuenta por el Estado, que actuó en relación con ellas en tres sentidos principales:

• Como administrador de los bienes de la nación, el Estado estableció mecanismos de control para el establecimiento y operación de transmisoras de radio y televisión, basándose en el hecho de que éstas para su funcionamiento requieren, necesariamente, del uso del espacio aéreo nacional.
• Como institución autoritaria de control político, estableció restricciones y acuerdos con los operadores de los medios, de forma tal que su influencia social no rebasara los límites de los intereses políticos oficiales.
• En tanto actor político, hizo uso de esta capacidad comunicativa para promover sus propios puntos de vista e intereses.
Con estas orientaciones, el Gobierno mexicano participó activamente en el proceso de establecimiento de la radio y la televisión en el país desde sus primeros momentos.
Durante los regímenes priistas, el Gobierno tuvo capacidad absoluta para decidir sobre el establecimiento de cualquier estación de radio y televisión. Esto se logró sujetando dicho establecimiento a la obtención de una concesión –en
el caso de estaciones comerciales- o de un permiso- en todos los demás casos- otorgados por el Gobierno.
Este sistema, que continúa vigente, también da al Gobierno amplias facultades para retirar las concesiones o permisos en cualquier momento. Asimismo, se establecieron legalmente instrumentos normativos que permitieron al Gobierno
controlar el contenido de las transmisiones, con amplia discrecionalidad. Durante décadas, este sistema garantizó un fuerte control estatal de las transmisiones comerciales de radio y televisión. El Estado disponía, de este modo, de un instrumento publicitario y propagandístico de gran efectividad. El control oficial permitía la constante transmisión de noticias y opiniones favorables al desempeño del Gobierno, la limitación y supresión sistemática de noticias y opiniones contrarias y amplios espacios directamente utilizados en publicidad oficial o en la transmisión de actos gubernamentales relevantes,
como los informes presidenciales.
A cambio de estas acciones a favor del Gobierno y su partido, los concesionarios de los medios electrónicos de comunicación obtuvieron privilegios muy importantes:
• A través del sistema de concesiones se eliminó en la práctica la competencia en ese sector de la economía. Las concesiones se fueron otorgando a un número muy limitado de particulares, especialmente en el caso de la televisión.
• Se les permitió el pago en especie de la totalidad del impuesto derivado del uso de un bien nacional –el espacio aéreo-. Dicho pago se estableció en el uso oficial del 12.5% del tiempo de transmisión de cada estación, y
• El gobierno comenzó la adquisición sistemática y creciente de publicidad en los medios electrónicos.
Con el paso del tiempo, y como parte de las demandas sociales generales de apertura política, el control estatal de las transmisiones de radio y televisión se hizo objeto de fuertes críticas. En la década de los ochenta, y particularmente a
partir del proceso de elección presidencial de 1988, la política oficialista de los medios llevó a distintos tipos de protestas públicas, desde plantones enfrente de las estaciones, hasta intentos de boicot a algunos de los principales noticieros de televisión, invitando a la población a no verlos. Como resultado de la crisis electoral de ese mismo año y de las crecientes
presiones de democratización que se vivían en el país, los medios masivos de comunicación comenzaron tímidos procesos de apertura en sus transmisiones.
Cada vez con mayor frecuencia podían escucharse opiniones políticas disidentes y se expresaban críticas a las políticas oficiales. Sin embargo, esta apertura nunca afectó gravemente el contenido principalmente oficialista del conjunto de la programación que la radio y la televisión tenían en esos años.
Esto, desde luego, no significa que no se pudieran encontrar voces o incluso permisionarios que en el conjunto
adoptaban posiciones distintas a los posiciones gubernamentales, pero sí que las estaciones con mayor influencia –en especial televisión-siguieron orientando sus contenidos noticiosos y de opinión a favorecer en forma clara las políticas oficiales e incluso, a desacreditar las distintas expresiones opositoras, en lo político y en lo social. En términos
generales, los concesionarios mantuvieron sus acuerdos políticos y comerciales con los gobiernos priistas. Esta situación se mantuvo, con algunas variaciones y modestos gestos de apertura, durante los sexenios siguientes.
Cuando en 2000 accedió a la Presidencia de la República por primera vez un partido distinto del PRI, el sistema de partido de Estado llegó a su fin. Con él, el viejo sistema de control oficial sobre las transmisiones de radio y televisión dejó
de funcionar como lo había hecho durante décadas. Sin embargo, las bases legales del sistema se mantuvieron y produjeron nuevos fenómenos y procesos.
El viejo mecanismo de concesiones y permisos se mantuvo y, desde luego, conservaron su vigencia las concesiones que ya habían sido otorgadas. Esto mantuvo el mercado de la radiodifusión cerrado a la competencia: sólo podían
participar en él quienes ya habían sido beneficiados con esa autorización por los anteriores gobiernos.
Por otra parte, bajo las nuevas condiciones políticas de apertura democrática, el Gobierno perdió sus capacidades de control sobre las estaciones de radio y televisión, capacidades que pasaron a ser socialmente percibidas como
ilegítimas aunque, dentro de ciertos límites, mantuvieron su base legal. Las posibilidades del Gobierno de retirar concesiones sin causa justificada, de censurar las transmisiones o de forzar a la difusión de información y opiniones
favorables a sus políticas, se convirtieron en actos potenciales capaces de despertar muy fuertes críticas sociales y reacciones políticas de distinto nivel entre los demás actores políticos, principalmente los partidos y el Congreso.
El conjunto de los medios de comunicación de masas se conservó como el poderoso instrumento publicitario utilizado por el viejo régimen de partido de Estado, pero sin un Estado capaz ya de controlarlo. Ese espacio de poder
discrecional del Gobierno quedaba así depositado en manos de unos cuantos particulares.
El vacío producido por la ausencia de nuevos mecanismos normativos de la actividad de los medios electrónicos generó un proceso de búsqueda por parte de los actores políticos, de acuerdos particulares con los concesionarios que,
como resultado, favorecieran en sus transmisiones los puntos de vista de unos u otros. El viejo aparato de medios de comunicación del sistema de partido de Estado disponía ahora de una gran autonomía frente a los actores políticos, a
grado tal que podía imponerles sus propias condiciones tanto políticas como económicas.
Por su parte, los concesionarios dieron al Gobierno acceso privilegiado a sus espacios informativos y coordinaron con éste campañas publicitarias de diverso tipo, a favor de sus distintas políticas y de los proyectos de su partido.
En 2006, a través de una controvertida reforma a la Ley Federal de Radio y Televisión, los grandes concesionarios logaron diversos privilegios. Entre ellos se destaca la conservación gratuita de sus viejos rangos de frecuencias para el
nuevo modelo tecnológico de televisión digital. Las tecnologías digitales permiten la transmisión de un mucho mayor número de canales utilizando los mismos rangos de frecuencia, con lo que las empresas ya dominantes podrían
ampliar todavía más su participación en la radiodifusión, sin tener que pagar por ese derecho. Esta reforma fue posteriormente invalidada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por lo que en la actualidad el futuro de la
televisión digital en México está por definirse.
Finalmente en 2007, el Congreso aprobó reformas a la Constitución y al Código Electoral prohibiendo la contratación de publicidad electoral por parte de los partidos, con el fin de impedir tanto el desbordado gasto que éstos venían
haciendo en este renglón, como para evitar la reducción de las campañas a competencias publicitarias.

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Los medios de comunicación masivos en el México contemporáneo

Los medios de comunicación de masas son canales artificiales a través de los cuales se transmiten mensajes dirigidos a un receptor colectivo o social. Entre ellos están. La radio, la televisión, la prensa escrita, el cine, fax, computadores e
Internet. La comunicación que establece entre emisor y receptor traspasa las fronteras de tiempo y espacio. A estos medios de comunicación social se les denomina mas media, es decir, medios de comunicación masivos, pues el receptor, al ser colectivos, pierde identidad, integrándose a una masa social.
Además, se debe considerar la unidireccionalidad de la comunicación, pues no existe posibilidad de respuesta por parte del receptor.
La importancia de dichos medios es que permiten a una gran cantidad de personas a acceder a sus contenidos. De esta manera, sobre todo con el desarrollo de los medios electrónicos, ellos han contribuidos, en gran medida, a
la globalización, rompiendo barreras de tiempo y espacio, dejando al mundo como una aldea global, sin fronteras.
Probablemente el siglo XX pueda pasar a la historia como la época en la que la investigación científica ha condicionado por presiones externas sus objetivos, en mayor medida que nunca había hecho.
También es, la era de la electrónica, la era atómica, la era de las comunicaciones, etc. Pero es, sobre todo, la era científica-tecnológica por el condicionamiento del desarrollo científico por el tecnológico. La introducción de
nuevas tecnologías modificó la lectura, el modo de vivir y de entender la realidad y la intervención sobre ella. Es la modificación cultural introducida por los nuevos Medios de Comunicación de Masas, lo que va provocar las
reacciones más dispares, desde los entusiasmos más fervorosos hasta las condenas más rigurosas.
La entrada en escena del libro, del cine, de la radio, de la televisión, etc. Y su rápida utilización masiva en un corto espacio de tiempo, es motivo suficiente para convulsionar las pautas de la relación social. La progresiva configuración
de las masas ó de la audiencia, para el análisis de los nuevos fenómenos vinculados con la introducción de los nuevos instrumentos de comunicación, atrajo fundamentalmente a psicólogos sociales y sociólogos, al estudio cada
vez mejor planteado metodológicamente de lo que en el ámbito anglosajón se denominó, may-media. Las masas son solo el destinatario; las masas no se comunican a través de los medios, son los propietarios de esos medios quienes
comunican algo. El conocimiento sobre los nuevos medios, creció en forma espectacular y llegó a ser más divulgado. Trajo también, implicaciones económicas, políticas, culturales, sociales, etc., muy profundas, y la vida de las
sociedades avanzadas está totalmente mediatizada. A partir del incesante avance de la ciencia y de la tecnología, la
comunicación dejó de ser exclusivamente oral para desarrollarse a través de otros medios, como la prensa, la radio, el cine y la televisión.
En la actualidad, las sociedades industrializadas dependen, en gran medida, de los medios de comunicación masivos. Su sistema económico —basado en la compraventa generalizada—, la compleja división del trabajo y las necesidades
del Estado para cumplir con sus funciones requieren de estos medios para difundir la información del modo más rápido y a la mayor cantidad de personas posible. De allí que cada vez sea más estrecha la relación entre los grandes
grupos económicos y las grandes cadenas de comunicación.

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El mundo de Internet: Internet y las nuevas interacciones sociales

El origen de Internet así como su desarrollo posterior es objeto de profusa documentación en multitud de publicaciones de información general, divulgativas y científicas. Ese aspecto en cierto modo ya forma parte del acerbo de conocimientos general de los usuarios de ordenadores y de mucha más
gente. Desde este punto de vista, aquí sólo nos interesa tener en cuenta los elementos que dieron origen y forma a Internet en su evolución como ente social, como comunidad de usuarios que se relacionan "en" un medio telemático. Voy a hablar de Internet como comunidad, como escenario donde
se desarrolla un intensa "acción social".
El colectivo de usuarios de Internet ha tenido un fuerte desarrollo en los últimos años, cuantitativa y cualitativamente. Su composición inicial estaba fuertemente centrada en colectivos de investigadores y universitarios. A través de la incorporación de redes comerciales tipo Compuserve, América Online, etc. se dio vía libre a otro tipo de colectivos y sobre todo a la entrada de las empresas privadas a la red.

 

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